jueves, 5 de noviembre de 2009

De vuelta



Después de casi tres meses sin publicar nada nuevo, lo primero que creo que debo de hacer es pediros perdón por el retraso. No, no os penséis que sigo de vacaciones, no; ya me gustaría. Por desgracia, el trabajo me ha tenido entretenido más tiempo del que desearía y hasta dentro de unas semanas no podré volver a pasarme por aquí para seguir haciendos partícipes de mis recuerdos, dudas y experiencias.

Como es lógico, tampoco he tenido tiempo para echarle un vistazo a mis blogs amigos y eso si que lo siento de verdad, pues vuestros artículos suponen siempre un buen motivo para volver a visitaros. Mientras tanto, y a la espera de poder ponerme al día en estas tareas pendientes, recibid un fuerte abrazo.

Nos leémos.

3 comentarios:

Javier dijo...

Hola Antoine. Te tenemos localizado y te leeremos de vez en cuando. Acabo de terminar el del experimento de prisioneros y guardianes y confirma algo que yo ya sabía, que la misma persona es capaz de lo mejor y de lo peor. Cuando por ejemplo juzgamos a un alumno por su mal comportamiento, muchas veces pienso en cómo sería yo (seguramente peor) o cualquiera de nosotros si viviéramos en sus mismas condiciones familiares y/o sociales. En fin, ya sabes que siempre tuve miedo de no superar el test de la azotea...je,je,je. Nos vemos pronto.
Besicos

Náufrago dijo...

¿Qué tal Javi? Me alegra verte por aquí. Tienes mucha razón en lo que comentas, pues cada uno de nosotros sería capaz en un momento determinado de hacer cosas que ni siquiera podríamos imaginar. La suerte es que la mayoría de las veces, nuestra educación, la socialización de tantos y tantos años, mitiga, aminora o acaba por inhibir ese comportamiento "animal" que llevamos dentro.

Sin embargo, no debemos olvidar que ciertos comportamientos que consideraríamos "inhumanos" (por ejemplo, el genocidio nazi, el trato de algunas sectas, violencia de género, etc.) son cometidos por gente aparentemente normal, sólo que bajo determinadas circunstancias (presión social, debilidad psicológica, situaciones de privación, etc.) afloran esos instintos más básicos.

El problema reside cuando dejamos de ver a la persona que tenemos enfrente como tal, esa deshumanización justifica estos comportamientos.

Bueno, sería muy largo de hablar. Por cierto, dos cosas. Una, aunque supongo que ya te habrás dado cuenta, este blog no va de psicología (échale un vistazo a los posts del primer mes). Y, dos, haber cuando me pasas el enlace a esas galerías de fotos que serán la envidia de Leivobitz.

Nos vemos y leémos.

Isabel Martínez Rossy dijo...

No, si ya decía yo que eran unas vacaciones demasiado largas, jeje...Espero que todas esas ocupacioneste den pronto un respirito.
Me alegra tener noticias tuyas.
Saludos