martes, 2 de marzo de 2010

Feeling




Importadas de Estados Unidos hace ya tiempo llegaron a España las citas rápidas o "speed dating". Encuentros de cinco o siete minutos en los que dos personas charlan para conocerse mejor. Según los expertos, ese tiempo es suficiente para saber si desearías volver a ver a la otra persona o, en el caso de que no te guste, no te sientas incómodo. Una versión más reciente de estas citas a ciegas son las que se desarrollan on-line, a través de videoconferencia.

La primera impresión es tan importante que no existe una segunda para remediarla. Este primer golpe de vista resulta difícil de cambiar y de él nos servimos tanto en el amor, como en la amistad y el trabajo. Las investigaciones actuales insisten en que la opinión sobre la otra persona se emite en cuestión de segundos y suele ser bastante fiable. Esta primera impresión parece generarse de forma subconsciente y en la que influye de manera determinante el lenguaje corporal.

Numerosos estudios han demostrado que las personas llegan a conclusiones sobre otras basándose en muy poca información, pero lo que resulta llamativo es comprobar que muchas de esas impresiones encierran conclusiones correctas, y que se puede llegar a éstas incluso a partir de algo tan simple como una única fotografía o la visión de un vídeo unos pocos segundos.

Recientes investigaciones parecen indicar que el futuro de las relaciones interpersonales se decide realmente en los primeros minutos de conversación entre dos personas. En este tiempo, las personas determinan las oportunidades de una relación con el otro y evalúan su disposición a realizar el esfuerzo necesario para que se convierta en una buena amistad o en un romance.

Además, esta opinión tiende a mantenerse estable a lo largo del tiempo y suele resultar difícil cambiarla, debido a que implica partir otra vez de cero: evaluar de nuevo toda la información que tenemos de esa persona, admitir que nos hemos equivocado y llegar a conclusiones diferentes que nos empujarían a cambiar nuestro comportamiento. Por tanto, es mucho más fácil mantener siempre la misma opinión, a no ser que nos encontremos con información que es claramente inconsistente con la impresión que nos hemos formado.

La gente se suele quedar con la primera impresión que recibe, y en el futuro sigue buscando claves que confirmen esa primera impresión pues, como ya comentamos aquí, nos resulta difícil admitir que nos hemos equivocado.