lunes, 11 de mayo de 2009

Una vida repleta de besos




¿Qué besos nos han traído hasta aquí? Detrás de la mayoría de ellos hay una historia...

Aquél primero que me atreví a dar sin necesidad de que fuera con motivo de acompañarte a casa

El largo, larguísimo, ese que te dejaba la mandíbula con agujetas

El infiel, causante de muchas peleas y, la mayoría de las veces, insignificante

El anhelado, que nunca me he atrevido a darte

El de una madre cuando vuelves a casa

El amargo, ese que no consigues olvidar

El convencional, cuando la educación vence al corazón

El que sella una convivencia y fija un rumbo

El de tus hijos, ese que tanto reconforta

El que necesito en silencio y a veces tardas en darme

Y ustedes, ¿qué hay detrás de sus besos?, ¿se acuerdan del primero?, ¿cuál les ha costado más dar?, ¿alguno les ha marcado la vida? Espero sus comentarios

Un beso

8 comentarios:

Amiga Atlántica dijo...

Hola Naúfrago,
Gracias por tu visita a la Ría de Vigo, espero que disfrutaras del ratito de fondeo por allí.
Es muy bonito el primer post que has escrito, y me peguntaba qué te llevó hoy a que te decidieras a escribir en tu blog, ya que veo que es la primera entrada que haces.
Un cordial saludo desde Vigo

Joan Sol dijo...

Hola, Náufrago.

Veo que mi Amiga Atlántica ha tenido el honor de estrenar los comentarios de este blog recién inaugurado, de lo cual me alegro mucho.

¿Mi primer beso? Me acuerdo perfectamente. Yo tendría unos 17 años y ella unos 16. Era mi primera novia. Hacía ya unas cuantas semanas que salíamos, pero yo era muy tímido y no habíamos pasado de cogernos de la mano. Yo quería basarla, pero no sabía como hacerlo por temor a que se lo tomara mal. Visto ahora puede parecer ridículo, pero hay que tener en cuenta que de eso hace ya 35 años. Eran otros tiempos, la educación era muy represiva y no había la libertad actual, ni los jóvenes actuábamos con la naturalidad con que lo hacen los chicos y chicas de hoy en día. El caso es que una tarde, paseando por la playa, se lo pedí. Bueno, más que pedírselo, le dije que me gustaría besarla y a continuación -¡que vergüenza!- le solté un discurso intentando justificar mi atrevida proposición. Un rollo sobre la amistad y el amor y no sé cuantas cosas más, que yo, chico decente y formal, había elaborado y memorizado unas horas antes del encuentro. Pero a la hora de la verdad, temblaba como un flan y no sé si conseguí articular las frases con un mínimo de coherencia, y debió quedar de lo más penoso. Pero supongo que ella tenía tantas ganas como yo y al final nos besamos en medio de aquella playa solitaria, al atardecer. ¡Dios, ese primer beso me supo a gloria! Y tras ese primer beso, que aún recuerdo con mucho cariño, vinieron muchos más, naturalmente. Recuerdo otros primeros besos –que no han sido muchos, la verdad-, siempre acompañados de esa sensación de mariposas en el estómago; y también otros besos que nunca me atreví a dar. De hecho, mi mujer tuvo que darme un “ligero empujoncito” para que me decidiera a besarla por primera vez. Aunque esta vez, no hubo discursos de por medio. Fue hace muchos años –años felices- a bordo de un velero. Curiosamente, el mar siempre ha sido testigo de mis primeros besos. Creo que eso me ha traído buena suerte porque nunca he saboreado un beso amargo.

Bueno, Náufrago, espero que no hagas honor a tu nombre y que tras esta primera singladura venga una larga travesía.

Saludos desde el Mediterráneo.

Náufrago dijo...

Amiga Atlántica, en primere lugar gracias por tu visita y tu primer comentario. Hace mucho tiempo que el tema de este blog me rondaba la cabeza. No es que uno se arrepienta de las decisiones y caminos que ha ido tomando en la vida, y que concurren el presente; sin embargo, me parece interesante "revisitar" ese recorrido vital. Por otro lado, supongo que también tendrás besos con historia, ¿verdad?

Joan muchísimas gracias por tu visita y por tu maravilloso relato de ese primer beso. Creo que casi todos nos acordamos perfectamente de esa primera vez. ¡qué nervios! pero ¡qué bonito!

En el futuro, tendré que detenerme en algunos de esos besos que, en esta primera entrada, solamente he puesto encima de la mesa

Amiga Atlántica dijo...

Pues si os soy sincera, del primero de mis besos no me acuerdo... es más, ni recuerdo a quién se lo di, ni en dónde... quizás porque no fue nada especial, simplemente curiosidad adolescente, así que no me ha quedado grabado.
No tengo ese recuerdo romántico de Joansol.
Sí que me acuerdo, sin embargo, de otros "primeros besos" posteriores que han sido importantes mi vida y que, en el fondo, son los que merece la pena no olvidar.
Recuerdo con especial emoción el primer beso que les di a mis acabados de nacer. Recuerdo perfectamente el contacto de mis labios con sus cabecitas minúsculas y tibias llenas de pelito y grasita blanca.
Ahora mi vida se llena cada día de nuevos besos: los llenos de mimos que cada tarde me trae mi hija al llegar del cole, los pegajosos y calentitos de mi hijo pequeño dspués de cenar y antes de acostarse, y en todo momento los de mi Capitán ardientes y apasionados.
Como veis, aunque no recuerdo el primerísimo, sí que tengo besos importantes en mi vida.
Saludos desde Galicia

Náufrago dijo...

Amiga Atlántica, gracias por contarnos algo más sobre tus besos. Pensándolo bien, tal vez esos acercamientos labiales, como nuestros gestos, hablen bastante acerca de cómo somos y qué triste es pasar un día sin recibir uno

Anónimo dijo...

Tenía mi primer beso verdadero cuando era dieciséis, pero mi primer beso apasionado era cuando era diecisiete, en la escalera de la casa de mi madre. Pienso arreglo de los besos todo, hago las maravillas cuando las palabras fallan. Los mejores besos son el robados, eléctricos y por completo y fuego. Pero el beso alguien lejano es el beso que usted tiene hambre para, el beso usted pino para, ese es el beso que las impulsiones usted loco con la pasión incumplida. Besos

Náufrago dijo...

Anónimo gracias por la visita y por recordar esos besos tan especiales y tan distintos: robados, apasionados, largamente anhelados...

Creo que se podría hacer un tratado del beso, aunque seguro que ya existe

picaro dijo...

No se como me he topado con este blog, bueno es que estoy pintando un beso y a veces miro cosillas relacionadas.
Me ha gustado mucho leer los diferentes besos de Náufrago y me ha encantado el relato de Juan Sol, qué bien reflejado!
Mi beso quizás sea ese que tampoco me atreví a dar porque eran "otros tiempos", idealizado quedó.
Felicidades por el blog.